jueves, 21 de noviembre de 2013

EL MOVIMIENTO COMO FUENTE DE SALUD


EL MOVIMIENTO COMO FUENTE DE SALUD

Joaquín Benito Vallejo
Libros: Cuerpo en armonía / Cuerpo, mente y comunicación
 
 


LA CORRECTA UTILIZACIÓN DEL CUERPO Y DEL MOVIMIENTO.

OBJETIVOS ESPECIFICOS


Disminución de la tensión

Todas las personas en general, jóvenes y viejas, mantienen en su cuerpo una tensión mayor de la que se necesita para desarrollar las funciones vitales y desempeñar las actividades cotidianas.

Por otra parte, tampoco se conceden periodos de descanso proporcionales al tiempo y a la intensidad del trabajo, ni se realizan otras actividades más ociosas, -deporte, gimnasia, etc.- que ayuden a compensar el desequilibrio corporal que la actividad laboral provoca.

Estos aspectos constituyen los factores fundamentales de lo que denomino: una mala utilización del cuerpo, que trae consigo diversos trastornos anatómicos y orgánicos achacados erróneamente a la vejez.

El exceso de tensión contrae los músculos y agarrota las articulaciones, produciendo a muy corto plazo, una rigidez generalizada, que se irá agravando progresivamente, provocando la pérdida de flexibilidad y aumentando la dificultad para moverse.

El conjunto del cuerpo parecerá un bloque compacto que ha perdido la facultad de utilizar aisladamente los diferentes segmentos corporales y la capacidad de realizar movimientos finos que exigen una cierta precisión y coordinación.

El cuerpo rígido supone una carga mayor, como si su peso fuera superior al real y necesita mayor fuerza para desplazarlo, lo que conduce a sufrir mayor cansancio y fatiga.

A largo plazo producirá un desgaste generalizado y un envejecimiento prematuro. Por un lado, tanto la estructura ósea como las articulaciones soportan una presión superior a su potencia, sufriendo por ello, desviaciones, artrosis y otras patologías. Por otro lado, el corazón, los pulmones y los demás
órganos también han de realizar un esfuerzo mayor para llevar a cabo sus funciones vitales relacionadas con el movimiento.

¿Qué podemos hacer para regular y rebajar la tensión además de aliviar o resolver los trastornos enumerados?

En primer lugar, utilizar la concentración y la relajación propuestas en el capítulo II, con el objetivo, primero, de tomar consciencia de la acumulación de las tensiones y, segundo, para ayudar a diluirlas ablandando progresivamente todo el cuerpo.

En segundo lugar, al realizar un movimiento e incluso en el mantenimiento de la postura, hemos de poner en práctica una serie de principios:

- Todo movimiento debe ser realizado con la mayor suavidad y delicadeza, empleando la menor tensión posible y esmerándose para conseguir que la tensión sea cada vez menor. Es lo que llamamos afinar el tono.

- La tensión ha de localizarse en la zona protagonista del movimiento dejando el resto del cuerpo lo más relajado posible.

- En todo movimiento han de verificarse dos fases claras y diferenciadas: una en la que se realiza la fuerza; otra, en la que los músculos activados se distienden. Esta fase de descanso debe ser incluso de mayor duración que la dedicada al trabajo. De esta manera la relajación forma parte de la acción, es su complementaria y su compensación.
 

 Flexibilización de articulaciones, estiramientos y equilibrio muscular.

Aún utilizando la tensión correcta, la mayor parte de las tareas cotidianas laborales se basan en la flexión de los músculos y el cierre de las articulaciones, por lo que, progresivamente, van quedando acortados los primeros, bloqueadas las segundas y desalineados los huesos. Con las flexiones todo el cuerpo en general tiende a encogerse y doblarse, aumentando la rigidez, perdiendo amplitud en los movimientos y autonomía personal, ya que resultará más difícil llegar a todas las partes del cuerpo y desenvolvernos en las tareas cotidianas.
Vamos pues a dedicar una atención especial a compensar estos acortamientos y perturbaciones, no aumentándolos con un mal planteamiento del ejercicio, por carencia de programa o por el afán compulsivo de hacer gimnasia, dicho de otro modo, no se trata de hacer ejercicio sin más, mecánicamente, sino de hacerlo bien. Para hacerlo mal es mejor no hacerlo.


Es fundamental abrir, flexibilizar y desbloquear todas las articulaciones, alargar los músculos y alinear los huesos. Aumentar la amplitud del movimiento significa también aumentar la autonomía y por lo tanto, la autoestima personal y el estado de ánimo. Los estiramientos regulan la tensión y son revitalizadores. El sedentarismo, esto es, mantenerse inmóviles sin hacer nada o poco, así como realizar siempre los mismos movimientos rutinarios, va mermando las posibilidades que tiene nuestro cuerpo de moverse. Si el cuerpo no se mantiene activo se atrofia, los músculos y las articulaciones se
anquilosan y se oxidan.

La rutina, por otra parte, tiene efectos similares, puesto que los movimientos son siempre escasos, poco variados y mecánicos, no aportando nuevas informaciones a las células cerebrales, por lo que también éstas van atrofiándose y deteriorándose. La rutina se convierte en hábitos de
movimiento de mera subsistencia y supervivencia.



Aumento de la movilidad, diversificación de los movimientos.

Para que las articulaciones se mantengan flexibles y los músculos elásticos, hay que realizar movimientos variados, explorando todas sus posibilidades de acción. No hay que limitarse a realizar diariamente la misma tabla de ejercicios, igual que no aplicamos siempre la misma receta con los mismos ingredientes, cocinada igual y comiendo siempre el mismo plato. En la alimentación tratamos
de variar los ingredientes de una receta, probar nuevos condimentos y salsas, guisar de otra manera.
Eso hace que los platos sean más apetecibles, que los saboreemos mejor, que lo disfrutemos más.
La realización del movimiento debe ser similar. Un estiramiento, aunque esté bien hecho, repetido siempre igual flexibiliza sólo en una dirección y no desarrolla todas las posibilidades de la articulación. Hemos de buscar todas las variaciones posibles, respecto a las trayectorias en el espacio, el ritmo y los matices de tensión, para que las articulaciones adquieran su máximo juego de fuerza y flexibilidad, desarrollen mayores recursos de adaptación, las neuronas se sienten estimuladas y se disfrute más del movimiento.



Posturas y movimientos correctos.

El cuerpo, ya esté inmóvil o moviéndose, siempre mantiene una posición: de pie, sentado, echado, etc. Cualquier postura debe ser la correcta, para que el conjunto del cuerpo se mantenga equilibrado sufriendo la menor presión, fatiga y desgaste.
Por otra parte, el cuerpo y sus órganos se alinean en torno a un eje vertical cuya viga maestra es la columna vertebral. En esa verticalidad reside su equilibrio y la optimización de sus funciones. Si permanecemos mucho tiempo sentados o de pie, fuera de la verticalidad, el conjunto del cuerpo se
desequilibra, provocándose con el tiempo, desviaciones de columna como lordosis, cifosis, o escoliosis; artrosis en las articulaciones; tensiones o dolores musculares diversos, dificultándose el funcionamiento natural de los órganos al ser comprimidos o por falta de activación. Por ejemplo, con la cifosis (chepa) el pecho queda comprimido y por lo tanto los órganos contenidos en él -pulmones y corazón-, dificultando la respiración y la circulación.
En la lordosis lumbar (hundimiento excesivo de las vértebras lumbares) la tripa queda caída dificultando las funciones digestivas y excretoras. El desequilibrio afecta también al tono corporal. Unos músculos tienen una excesiva tensión puesto que ejercen funciones que no les corresponde, mientras que otros están lasos, faltos de capacidad, por no ejercer su actividad correspondiente.
Antes de realizar un movimiento hemos de mantener la postura correcta, por el contrario, el movimiento en lugar de reportar un beneficio puede causar un perjuicio mayor.
 
Salud de la columna.
 
El centro de la postura y del movimiento es la pelvis. En esta zona están situados los músculos, las articulaciones y los huesos más grandes y esenciales.
Desde la pelvis, el movimiento se transmite a la columna, articulaciones de hombros y omóplatos, cuello y cabeza y hacia el extremo inferior a las articulaciones de las piernas.
 
El movimiento de la pelvis, correctamente realizado y diversificado, activa, riega, desbloquea y equilibra vértebra a vértebra toda la columna. Potencia la musculatura abdominal y relaja la zona lumbar que suele estar excesivamente contraída y tensa, aliviando y resolviendo los problemas más acuciantes y comunes como los lumbagos y las ciáticas. El movimiento desde la pelvis, conduce a un movimiento global del cuerpo en el que se ponen en sincronía las distintas coordinaciones armónicas del conjunto de las partes del cuerpo con el menor desgaste de energía de las articulaciones más finas y periféricas.
Mejora del funcionamiento de los órganos.
 
Resguardados por la pelvis, columna y tórax, se encuentran los órganos y vísceras del cuerpo Luego, el buen emplazamiento de los primeros, equilibra y favorece a los segundos. Por otro lado, los
movimientos diversificadas de la pelvis activan, movilizan y masajean los órganos, regulando y mejorando sus funciones.
Como ya hemos apuntado, la tensión justa, las posturas correctas y los movimientos variados y equilibrados, optimizan el funcionamiento de todos los órganos. El movimiento es la actividad principal que ejerce el cuerpo. Todos los órganos funcionan en relación con esa actividad. Ellos producen y distribuyen la energía que el movimiento necesita y expulsan las sustancias tóxicas e innecesarias. Si no hay actividad los órganos no tienen razón de ser, se deterioran, se anquilosan, se atrofian. No se puede concebir un cuerpo vivo sin actividad, estar vivo significa estar activo. El movimiento fortalece los tejidos musculares, fija el calcio en los huesos, regula el colesterol y los azucares, potencia el corazón y los pulmones, estimula la digestión y el metabolismo. Más sano, aún, que una alimentación adecuada, es practicar diariamente el ejercicio necesario en cuanto a cantidad y calidad. En la medida que se reduce la movilidad por debajo de lo necesario, el cuerpo se deteriora y enferma.
EJERCICIOS
 
Es recomendable hacer los ejercicios siguiendo las pautas expuestas en el capítulo anterior con
el objetivo de sentir el cuerpo y estimular la actividad de las neuronas. Hagamos los ejercicios muy
lentamente poniendo toda la atención en sentir las zonas que se movilizan; la actividad que realizan las articulaciones, los músculos y los huesos; cómo se modula la tensión; Observemos a la vez el conjunto del cuerpo: qué zonas pueden quedar relajadas; cómo se transmite el movimiento desde su origen a otras zonas...

 
 

 






 

viernes, 30 de agosto de 2013

CUERPO EN ARMONÍA -Las leyes naturales del movimiento-



CUERPO EN ARMONÍA
Leyes naturales del movimiento
Joaquín Benito Vallejo
INDE Publicaciones Colección Verde. Barcelona 2001


Se describen en la obra las LEYES NATURALES por las que se rige el movimiento humano, así como, la forma de aplicarlas e incorporarlas al propio cuerpo en la vida cotidiana para que se mantenga en un grado óptimo de salud. 
Se incluyen para ello, ademas de las explicaciones teóricas correspondientes, una amplia gama de ejercicios (casi 300), a través de los cuales se pueden practicar y aprender todas y cada una de las leyes del Movimiento Orgánico.
El libro es un manual básico para estudiantes, monitores, profesores, etc. de las diversas disciplinas en que el movimiento se ve implicado, desde una óptica pedagógica, deportiva, expresiva, terapéutica o de ocio. Sirve para cualquier persona en general como mantenimiento integral, desde esa múltiple perspectiva física, psíquica y relacional del movimiento.

domingo, 11 de agosto de 2013

Una pequeña muestra sobre la rítmica del Movimiento Orgánico

Una pequeña muestra sobre la rítmica del Movimiento Orgánico
Mercedes Ridocci

Una vez integradas las bases del Movimiento Orgánico y después de una sensibilización realizada a través de una serie de ejercicios donde se utilizan diferentes relaciones tanto espaciales como temporales entre los dos centros de energía (cinturón pélvico y cinturón escapular), se entra en una investigación personal sobre el Movimiento Orgánico.

Chicos: cuando queráis, comenzamos. 

-  Adoptar una cómoda postura en el suelo, una postura
que os permita “salir” hacia el espacio. Partiremos de la imagen de una célula. Sintámonos una célula, identifiquémonos con ella. Recordemos sus movimientos de expansión y repliegue.

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Comienzo a ver recorridos de movimiento globales que parten de la pelvis y se bifurcan hacia la periferia, transmitiéndolo por las diferentes partes del cuerpo, en distintas direcciones, expandiéndose hacia el espacio para después volver a replegarse.

Llevados por estos movimientos vais a permitir que el cuerpo vaya transformando sus apoyos respecto al suelo, en un fluir constante y armonioso. Id sintiendo la rítmica que se desprende de vuestros impulsos.

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Observo cómo los impulsos que generan sus movimientos son a veces mas fuertes, a veces mas suaves, sucediéndose de recorridos más rápidos o más lentos; a veces siguen una línea recta, a veces se curvan o retuercen; a veces se proyectan mas allá del espacio físico, a veces apenas llegan al límite del cuerpo volviendo hacia el centro pélvico, creando ondas energéticas de movimiento mas o menos abiertas, mas o menos cerradas; a veces el recorrido se hace liviano, a veces se hace pesado y con resistencia. Todo ello va dando lugar a una rítmica que no está sujeta a ninguna métrica, es un ritmo vivido y sentido, que surge de los diferentes impulsos y de los diferentes recorridos dados al movimiento.

Bien, muy bien. Avancemos un poco más. 

-   Pasemos ahora a trabajar sobre recorridos orgánicos donde intervienen primordialmente los brazos: el cinturón escapular será nuestro centro de acción, será de donde nazcan los impulsos que recorriendo las diferentes articulaciones de los brazos, darán lugar al movimiento.

-   Comenzaremos movilizando el cinturón escapular. Los brazos, en principio, no intervendrán para nada, colgarán pasivos a lo largo del cuerpo.

-  Un hombro que rota hacia dentro, el omóplato que se separa de la columna; hombros que rotan hacia fuera, omóplatos que se acercan a la columna; un hombro que avanza mientras otro retrocede, un omóplato que se acerca a la columna mientras otro se aleja;...

-  ¿Se transmiten estos movimientos hacia la cabeza y hacia la columna dorsal?

-  Dejemos que el movimiento se vaya transmitiendo hacia los brazos, proyectándose hacia el espacio. Un nuevo movimiento del cinturón escapular dará lugar a un nuevo recorrido, a una nueva forma de proyección.

Observo los diferentes recorridos, las direcciones, los planos en los que se proyecta el movimiento, las trayectorias rectas y curvas, los tempos que van utilizando,...

-  Ahora me gustaría que, en un momento determinado combináramos los movimientos originados en la pelvis que se desarrollan a través de todo el cuerpo, con movimientos que parten del cinturón escapular y se bifurcan hacia los brazos, encontrando la lógica orgánica en los pasajes de uno a otro, la coherencia entre la expresión que contienen las partes silenciadas con las actuantes, encontrando una rítmica que se sucede de unas partes a otras.
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El movimiento cuando es orgánico, según se esté utilizando su proyección hacia el espacio, los impulsos, las relaciones entre las diferentes partes del cuerpo, los tempos, los ritmos, etc., refleja la metáfora que representan los diferentes seres y o elementos de la naturaleza.

jueves, 27 de junio de 2013

Vivencia y desarrollo de la capacidad de tensión y distensión muscular.


Vivencia y desarrollo de la capacidad de tensión y distensión muscular.

Joaquín Benito Vallejo

 
La acción más básica y primordial que todo organismo ejerce es la alternancia entre la tensión y la distensión. La 1º regla del movimiento radica también ahí,  el juego o la alternancia entre la tensión y la distensión. Es la acción más básica y esencial de un músculo a la vez que tiene lugar en todas las actividades de los organismos vivos como son por ejemplo la respiración y la circulación sanguínea. Una acción por la cual, el músculo, el órgano, el organismo, se mantienen vivos y activos, pudiendo ejercer sus diferentes funciones.

 
¿Qué significa esto?

Los músculos tienen la capacidad de contraerse y de descontraerse. De extenderse y de distenderse. 


Todo músculo, desde un estado supuesto de no estar haciendo nada –desde una supuesta relajación-, puede contraerse, lo que significa acortarse, endurecerse, comprimirse, etc., y lo que a su vez también exige un aumento de la tensión, de la fuerza o de la energía. Esta acción se realiza continuamente en las actividades cotidianas o movimientos que requiere la actividad diaria como  coger un objeto, cambiarlo de lugar, etc., todas las acciones que podamos imaginar.
Y también ocurre este cambio en la tensión muscular a consecuencia de las emociones, reflejándose estas en contracciones diversas del cuerpo.
Bien, esto es una fase, una cara de la acción muscular. La otra, que debe suceder a continuación, es la de volver a su estado inicial de inactividad, es decir, debe descontraerse o distenderse, perdiendo su contracción y su estado de tensión.

 
Uno de los aspectos esenciales que tenemos que desarrollar en nuestras clases de movimiento, es desarrollar la capacidad de sentir y percibir las acciones de contracción de los músculos y su correspondiente y seguida acción de descontracción. Esta acción doble, distinta y complementaria,  siendo elemental, es a la vez casi desconocida, o mal conocida y poco vivenciada, para la mayoría.

Las experiencia de contracción y descontracción deben practicarse con todos y cada uno de los músculos de las distintas partes del cuerpo, y de diversas maneras, acrecentando la capacidad de percibir y de dirigir autónoma y voluntariamente la virtud de graduar las tensiones musculares. Llegando con esas acciones a desarrollar otra regla del movimiento: tener el tono o tensión justa y equilibrada en todas y en cada parte  del cuerpo, el tono o la tensión que requiere cada acción y cada inacción.

Al principio esa percepción está poca afinada, es un poco burda, fijándose solo, o ni siquiera esto, en diferenciar un músculo contraído o descontraído.

Pero después, poco a poco, la percepción y la capacidad de contraer y descontraer, se va haciendo más fina, regulada, controlada, diferenciando diversos grados de contracción y descontracción.

Esta es la tarea, realizar la contracción de la manera más lenta y gradual posible, con el fin de aumentar la percepción y de desarrollar la capacidad de graduar la tensión.
Hay que insistir siempre en ello.
Esa sería la 1ª fase de la contracción,  llegando al máximo de la fuerza. En una 2ª fase, ponemos la atención en mantener la tensión durante unos instantes o varias respiraciones, viviendo el máximo grado de tensión. La 3ª fase sería la descontracción, en la que tratamos de permitir que la tensión o contracción se vaya evaporando lo más lentamente posible, de una manera involuntaria, es decir que, percibamos como la tensión va desapareciendo gradualmente, volviendo el músculo a su estado primigenio de relajación, y volviendo a su posición natural, la zona corporal que se movilizó. La 4ª fase antes de volver a realizar otra contracción consiste en percibir la distensión.

 
Esa sería la pauta básica para vivenciar y desarrollar la capacidad  de percibir, -sin cuya percepción no se puede llegar a desarrollar la capacidad de realizar, -anexa a la percepción-, debidamente la contracción y su correspondiente descontracción.

 
Bien, ahora quisiera mencionar algunas cosas relacionadas con esto.

1-     Desde su estado de relajación, el músculo puede contraerse, pero también estirarse. Son dos acciones distintas y contrarias. Pero son acciones en que la tensión crece y aumenta desde su estado relajado. En las actividades cotidianas y laborales realizamos ambos tipos de acciones, pero quizá,  en la inactividad o en el mantenimiento de las posturas habituales ligadas al desempeño del trabajo, hay una tendencia a contraerse, y sobre todo con las emociones y preocupaciones.  La contracción supone una retención de la tensión que a la larga conlleva dolencias y deformaciones de la estructura corporal así como disfunciones. Por ello, y en general hay que favorecer los estiramientos. Estos son revitalizadores, donde la energía o tensión se proyecta al exterior en lugar de quedar retenida en el interior.

2-     En cada segmento corporal, hay al menos dos pares de músculos realizando a la vez una acción contraria. Unos son los agonistas y otros los antagonistas. Cada acción o movimiento comporta que unos de estos músculos se contraigan mientras que otros se estiren. Por  lo tanto, en las tensiones o contracciones mantenidas durante mucho tiempo, haciéndose crónicas, unos músculos quedan acortados mientras que sus antagonistas quedan laxos. Unos y otros pierden su capacidad, su tono justo, no solo la posibilidad de realizar su acción contraria, sino que pierden una cierta capacidad de movimiento global, la capacidad de movimiento merma. 

3-     La acción básica de tensión – bien sea por contracción o por extensión-  y su correspondiente distensión, son la clave de los métodos conscientes de relajación, y a su vez, de percepción y consciencia corporal, de conocimiento de uno mismo. De la misma manera que son las claves del movimiento y a su vez, del ritmo corporal.

martes, 4 de junio de 2013

¿Qué define al Movimiento Orgánico?


¿Qué define al Movimiento Orgánico?
¿qué le diferencia de las demás técnicas o metodologías corporales?
Joaquín Benito Vallejo

En Cuerpo en armonía [1] así como en otros artículos, hemos expuesto y mencionado las leyes naturales –orgánicas- del movimiento. Todas ellas enmarcan las reglas que definen y hacen que el movimiento se desarrolle orgánicamente.
¿Pero habría alguna de estas normas que lo definiera de modo que se viera claramente su identidad y diferenciación  respecto de otras técnicas corporales, que sin embargo, pudieran compartir alguna de las leyes naturales?
Hay un aspecto que ninguna otra técnica desarrolla, al menos de manera consciente. Este es quizá, las relaciones que de modo natural –orgánico- se establecen entre todas y cada una de las partes del cuerpo al realizar un movimiento.
Sabemos que todo lo que ocurre en una zona repercute en las demás en mayor o menor medida, dependiendo de si la zona es periférica o central. Desde la periferia la influencia es menor y mayor si es desde el centro, la pelvis, considerada el centro energético del movimiento.   Pero aunque la influencia sea más sutil, también desde la periferia, pies o cabeza, se puede notar su influenza. Esta influencia la denominamos pasaje de energía o de movimiento, o también recorrido del movimiento dentro del cuerpo. [2] Ello quiere decir sencillamente que el movimiento se transmite de modo natural desde la zona donde se ha iniciado el movimiento hacia las demás zonas. Este recorrido del movimiento es natural, orgánico, basándose en leyes naturales, * físicas, leyes de la energía y de la fuerza de gravedad a las que el cuerpo humano está sometido. Cuando esa influencia no se produce, una de las causas es que la energía del conjunto del cuerpo no es la adecuada. [3]
El pasaje de energía significa economía de esfuerzos, dejar que unas zonas rieguen a otras, disfrutar del movimiento global.

Basándonos en los planos en que el movimiento puede ser realizado, los recorridos del movimiento por el conjunto del cuerpo son distintos, las respuestas orgánicas de las diferentes zonas es también variada. También es distinta la respuesta dependiendo de la posición en la que se encuentre el cuerpo: erguida, acostada, sentada, etc., etc.
También varían las influencias si se permanece en una postura  estática o estamos desplazándonos.

En el plano sagital  -movimientos de adelante – atrás, abajo – arriba-, los movimientos de la pelvis son anteroversión y retroversión. La influencia de estos movimientos en la columna son con una curvatura hacia adelante o hacia atrás; la cabeza, en la vertical vendría adelante, mientras que en la horizontal sería hacia atrás; hacia las piernas, la retroversión las flexiona, mientras que la anteroversión las estira. Los omóplatos se abren o se cierran produciendo a su vez, la rotación externa o interna de los brazos. Los pies tenderían a una flexión o a una extensión. El peso del cuerpo en la vertical va de dedos a talón.  El cuerpo se mantiene en la vertical repartiendo sus masas en torno al eje. Aunque hay  diversos matices, en general, la retroversión produce un movimiento de repliegue –centrípeto- mientras que el de anteroversión, el movimiento contrario, de expansión –centrífugo-.

En el plano frontal  -movimientos de izquierda – derecha y arriba – abajo-, la pelvis bascula hacia izquierda o derecha, produciendo en la columna arcos laterales a un lado o al otro, que se prolongan hacia la cabeza y hacia los pies. El peso en vertical va de un lado al otro. Los omóplatos pueden abrirse, cerrarse o contramoverse, así como los brazos pueden realizar rotaciones internas, externa o contrarias.

En el plano transversal  -movimientos de rotación a cada lado-, la pelvis gira adelante y atrás produciendo en la columna rotaciones de mayor o menor grado, como un ligero movimiento en espiral. Así pues, la cabeza gira en el mismo sentido finalizando el movimiento nacido en la pelvis.

Todas estas influencias han de ser vividas en el movimiento, dejando que se desarrollen de modo natural. Una cosa es esta y otra muy distinta, intentar realizar estas relaciones de modo mental, sin haberlo sentido, ni vivido, ni integrado a través del movimiento, sino solo con la idea de que deben ser como se han descrito. Debemos experimentar todo desde el movimiento, partiendo desde diferentes zonas, sintiendo cuáles son las influencias desde uno u otro lado, desde el centro a la periferia, desde una zona concreta a las partes más cercanas y  las más lejanas. Permitiendo que el cuerpo vaya abriéndose, si no lo está, a estas interrelaciones naturales.

Por ejemplo:
A-    podemos comenzar movilizando la cabeza en cada uno de los planos. 1- adelante – atrás; 2- izquierda – derecha; 3- Girando a cada lado. Posteriormente, aumentamos el movimiento en cada plano, de modo que se involucre en el movimiento a la columna. Sintamos cómo se transfiere el movimiento de la cabeza a la columna en cada plano. En una tercera fase, podemos combinar en movimiento en los tres planos sintiendo la interrelación columna –cabeza, y permitiendo que esta se desarrolle con libertad.
B-    Otro aspecto a vivenciar puede ser; desarrollar los movimientos de la pelvis y su interrelación con la columna en cada plano de movimiento, siguiendo un proceso similar al desarrollado anteriormente en A., para acabar fusionando los puntos A y B, sintiendo y desarrollando todo el movimiento desde pelvis, columna y cabeza.
C-    Vamos a desarrollar ahora el movimiento de los brazos. Mediante el cierre y la apertura de omóplatos, llevamos el movimiento hacia los brazos, -pasaje de energía-,  realizando las correspondientes rotaciones internas y externas. No nos vamos a fijar aquí en los planos, sino que vamos a ir haciendo estos movimientos llevándolos poco a poco y muy lentamente al principio, hacia todas las direcciones espaciales: adelante, arriba, a los lados, a cada lado, etc., etc. Vayamos sintiendo cómo se relacionan los movimientos de brazos, con pelvis – columna – cabeza y también, el juego de piernas y los cambios de apoyo con el suelo.
D-    Otra vivencia la haremos partiendo de los pies. 1- Vamos a empezar sintiendo los apoyos de los pies con el suelo. Cómo se distribuye el peso del cuerpo a lo largo y ancho de los pies. 2- Traslademos el peso de un pie al otro. 3- Ahora, pasamos el peso de adelante a tras, de talones a dedos y viceversa. 4- Y por último en redondo: adelante – derecha – atrás – izquierda - … Con círculos a la a la inversa. 5-Al realizar los traslados de peso en todas estas direcciones, dejemos que las rodillas se flexionen, que se estiren, encontrando el fluir natural por ellas.
E-    Unamos y combinemos todos estos puntos A – B – C – D. Podemos utilizar la imagen de algas moviéndose desde su raíz, y / o impulsadas por corrientes de agua, donde todo el cuerpo se mueve y participa del movimiento.





[1] Cuerpo en armonía –Leyes naturales del movimiento- J. Benito Vallejo – Ed. INDE Barcelona 2001

jueves, 7 de febrero de 2013

CUERPO - MOVIMIENTO

Cuerpo materia
Movimiento herramienta
Cuerpo naturaleza
Movimiento lluvia sol
Cuerpo tormenta
Movimiento trueno relámpago
Cuerpo paisaje
Movimiento río montaña
Cuerpo tierra
Movimiento arado simiente
Cuerpo matriz
Movimiento esperma
Cuerpo belleza
Movimiento amor
Cuerpo arcilla
Movimiento alfarero
Cuerpo piano
Movimiento músico
Todo se desarrolla en el cuerpo
Todo lo desarrolla el movimiento.
Cuerpo orgánico / natural / sintiente / consciente
Cuerpo alma / espíritu / imagen / realidad
Cuerpo sensible / sensorial / sensual / sexual
Cuerpo piel / corazón / emoción / sentimiento
Cuerpo movimiento / acción / imaginación / conmoción / comunicación
Cuerpo que percibe / cuerpo que da / cuerpo que recibe
Cuerpo que sufre / que ríe / que siente / que se estremece / que ofrece

sábado, 5 de enero de 2013

RITMO - VIDA - MOVIMIENTO



Ritmo es fluir. Fluir es movimiento. Movimiento es vida. Vida es emoción y sentimiento. Ritmo es lo que fluye, lo que se mueve. No existe movimiento sin ritmo, ni ritmo sin movimiento. La vida es movimiento. El cuerpo humano es movimiento y ritmo. Antes de existir la música ya existía el movimiento y el ritmo. La música nace de ellos. Es una abstracción, una representación sonora del movimiento. El movimiento –humano- es vida, pasión, emoción.  No existe la vida sin emoción, tampoco el movimiento, porque éste es la expresión de aquella. Ritmo vida movimiento.  Cómo nos movemos. Por qué nos movemos. Con qué ánimo. Con qué fuerza. Con qué intensidad. Con qué duración. Cómo crece o decrece.  Cómo se repite. Cómo se acelera o desacelera. Con qué lentitud. Con qué prisas. Con qué ilusión. Con qué desesperación….. Todo eso es movimiento, movimiento con ritmo, movimiento con vida.