jueves, 27 de junio de 2013

Vivencia y desarrollo de la capacidad de tensión y distensión muscular.


Vivencia y desarrollo de la capacidad de tensión y distensión muscular.

Joaquín Benito Vallejo

 
La acción más básica y primordial que todo organismo ejerce es la alternancia entre la tensión y la distensión. La 1º regla del movimiento radica también ahí,  el juego o la alternancia entre la tensión y la distensión. Es la acción más básica y esencial de un músculo a la vez que tiene lugar en todas las actividades de los organismos vivos como son por ejemplo la respiración y la circulación sanguínea. Una acción por la cual, el músculo, el órgano, el organismo, se mantienen vivos y activos, pudiendo ejercer sus diferentes funciones.

 
¿Qué significa esto?

Los músculos tienen la capacidad de contraerse y de descontraerse. De extenderse y de distenderse. 


Todo músculo, desde un estado supuesto de no estar haciendo nada –desde una supuesta relajación-, puede contraerse, lo que significa acortarse, endurecerse, comprimirse, etc., y lo que a su vez también exige un aumento de la tensión, de la fuerza o de la energía. Esta acción se realiza continuamente en las actividades cotidianas o movimientos que requiere la actividad diaria como  coger un objeto, cambiarlo de lugar, etc., todas las acciones que podamos imaginar.
Y también ocurre este cambio en la tensión muscular a consecuencia de las emociones, reflejándose estas en contracciones diversas del cuerpo.
Bien, esto es una fase, una cara de la acción muscular. La otra, que debe suceder a continuación, es la de volver a su estado inicial de inactividad, es decir, debe descontraerse o distenderse, perdiendo su contracción y su estado de tensión.

 
Uno de los aspectos esenciales que tenemos que desarrollar en nuestras clases de movimiento, es desarrollar la capacidad de sentir y percibir las acciones de contracción de los músculos y su correspondiente y seguida acción de descontracción. Esta acción doble, distinta y complementaria,  siendo elemental, es a la vez casi desconocida, o mal conocida y poco vivenciada, para la mayoría.

Las experiencia de contracción y descontracción deben practicarse con todos y cada uno de los músculos de las distintas partes del cuerpo, y de diversas maneras, acrecentando la capacidad de percibir y de dirigir autónoma y voluntariamente la virtud de graduar las tensiones musculares. Llegando con esas acciones a desarrollar otra regla del movimiento: tener el tono o tensión justa y equilibrada en todas y en cada parte  del cuerpo, el tono o la tensión que requiere cada acción y cada inacción.

Al principio esa percepción está poca afinada, es un poco burda, fijándose solo, o ni siquiera esto, en diferenciar un músculo contraído o descontraído.

Pero después, poco a poco, la percepción y la capacidad de contraer y descontraer, se va haciendo más fina, regulada, controlada, diferenciando diversos grados de contracción y descontracción.

Esta es la tarea, realizar la contracción de la manera más lenta y gradual posible, con el fin de aumentar la percepción y de desarrollar la capacidad de graduar la tensión.
Hay que insistir siempre en ello.
Esa sería la 1ª fase de la contracción,  llegando al máximo de la fuerza. En una 2ª fase, ponemos la atención en mantener la tensión durante unos instantes o varias respiraciones, viviendo el máximo grado de tensión. La 3ª fase sería la descontracción, en la que tratamos de permitir que la tensión o contracción se vaya evaporando lo más lentamente posible, de una manera involuntaria, es decir que, percibamos como la tensión va desapareciendo gradualmente, volviendo el músculo a su estado primigenio de relajación, y volviendo a su posición natural, la zona corporal que se movilizó. La 4ª fase antes de volver a realizar otra contracción consiste en percibir la distensión.

 
Esa sería la pauta básica para vivenciar y desarrollar la capacidad  de percibir, -sin cuya percepción no se puede llegar a desarrollar la capacidad de realizar, -anexa a la percepción-, debidamente la contracción y su correspondiente descontracción.

 
Bien, ahora quisiera mencionar algunas cosas relacionadas con esto.

1-     Desde su estado de relajación, el músculo puede contraerse, pero también estirarse. Son dos acciones distintas y contrarias. Pero son acciones en que la tensión crece y aumenta desde su estado relajado. En las actividades cotidianas y laborales realizamos ambos tipos de acciones, pero quizá,  en la inactividad o en el mantenimiento de las posturas habituales ligadas al desempeño del trabajo, hay una tendencia a contraerse, y sobre todo con las emociones y preocupaciones.  La contracción supone una retención de la tensión que a la larga conlleva dolencias y deformaciones de la estructura corporal así como disfunciones. Por ello, y en general hay que favorecer los estiramientos. Estos son revitalizadores, donde la energía o tensión se proyecta al exterior en lugar de quedar retenida en el interior.

2-     En cada segmento corporal, hay al menos dos pares de músculos realizando a la vez una acción contraria. Unos son los agonistas y otros los antagonistas. Cada acción o movimiento comporta que unos de estos músculos se contraigan mientras que otros se estiren. Por  lo tanto, en las tensiones o contracciones mantenidas durante mucho tiempo, haciéndose crónicas, unos músculos quedan acortados mientras que sus antagonistas quedan laxos. Unos y otros pierden su capacidad, su tono justo, no solo la posibilidad de realizar su acción contraria, sino que pierden una cierta capacidad de movimiento global, la capacidad de movimiento merma. 

3-     La acción básica de tensión – bien sea por contracción o por extensión-  y su correspondiente distensión, son la clave de los métodos conscientes de relajación, y a su vez, de percepción y consciencia corporal, de conocimiento de uno mismo. De la misma manera que son las claves del movimiento y a su vez, del ritmo corporal.

martes, 4 de junio de 2013

¿Qué define al Movimiento Orgánico?


¿Qué define al Movimiento Orgánico?
¿qué le diferencia de las demás técnicas o metodologías corporales?
Joaquín Benito Vallejo

En Cuerpo en armonía [1] así como en otros artículos, hemos expuesto y mencionado las leyes naturales –orgánicas- del movimiento. Todas ellas enmarcan las reglas que definen y hacen que el movimiento se desarrolle orgánicamente.
¿Pero habría alguna de estas normas que lo definiera de modo que se viera claramente su identidad y diferenciación  respecto de otras técnicas corporales, que sin embargo, pudieran compartir alguna de las leyes naturales?
Hay un aspecto que ninguna otra técnica desarrolla, al menos de manera consciente. Este es quizá, las relaciones que de modo natural –orgánico- se establecen entre todas y cada una de las partes del cuerpo al realizar un movimiento.
Sabemos que todo lo que ocurre en una zona repercute en las demás en mayor o menor medida, dependiendo de si la zona es periférica o central. Desde la periferia la influencia es menor y mayor si es desde el centro, la pelvis, considerada el centro energético del movimiento.   Pero aunque la influencia sea más sutil, también desde la periferia, pies o cabeza, se puede notar su influenza. Esta influencia la denominamos pasaje de energía o de movimiento, o también recorrido del movimiento dentro del cuerpo. [2] Ello quiere decir sencillamente que el movimiento se transmite de modo natural desde la zona donde se ha iniciado el movimiento hacia las demás zonas. Este recorrido del movimiento es natural, orgánico, basándose en leyes naturales, * físicas, leyes de la energía y de la fuerza de gravedad a las que el cuerpo humano está sometido. Cuando esa influencia no se produce, una de las causas es que la energía del conjunto del cuerpo no es la adecuada. [3]
El pasaje de energía significa economía de esfuerzos, dejar que unas zonas rieguen a otras, disfrutar del movimiento global.

Basándonos en los planos en que el movimiento puede ser realizado, los recorridos del movimiento por el conjunto del cuerpo son distintos, las respuestas orgánicas de las diferentes zonas es también variada. También es distinta la respuesta dependiendo de la posición en la que se encuentre el cuerpo: erguida, acostada, sentada, etc., etc.
También varían las influencias si se permanece en una postura  estática o estamos desplazándonos.

En el plano sagital  -movimientos de adelante – atrás, abajo – arriba-, los movimientos de la pelvis son anteroversión y retroversión. La influencia de estos movimientos en la columna son con una curvatura hacia adelante o hacia atrás; la cabeza, en la vertical vendría adelante, mientras que en la horizontal sería hacia atrás; hacia las piernas, la retroversión las flexiona, mientras que la anteroversión las estira. Los omóplatos se abren o se cierran produciendo a su vez, la rotación externa o interna de los brazos. Los pies tenderían a una flexión o a una extensión. El peso del cuerpo en la vertical va de dedos a talón.  El cuerpo se mantiene en la vertical repartiendo sus masas en torno al eje. Aunque hay  diversos matices, en general, la retroversión produce un movimiento de repliegue –centrípeto- mientras que el de anteroversión, el movimiento contrario, de expansión –centrífugo-.

En el plano frontal  -movimientos de izquierda – derecha y arriba – abajo-, la pelvis bascula hacia izquierda o derecha, produciendo en la columna arcos laterales a un lado o al otro, que se prolongan hacia la cabeza y hacia los pies. El peso en vertical va de un lado al otro. Los omóplatos pueden abrirse, cerrarse o contramoverse, así como los brazos pueden realizar rotaciones internas, externa o contrarias.

En el plano transversal  -movimientos de rotación a cada lado-, la pelvis gira adelante y atrás produciendo en la columna rotaciones de mayor o menor grado, como un ligero movimiento en espiral. Así pues, la cabeza gira en el mismo sentido finalizando el movimiento nacido en la pelvis.

Todas estas influencias han de ser vividas en el movimiento, dejando que se desarrollen de modo natural. Una cosa es esta y otra muy distinta, intentar realizar estas relaciones de modo mental, sin haberlo sentido, ni vivido, ni integrado a través del movimiento, sino solo con la idea de que deben ser como se han descrito. Debemos experimentar todo desde el movimiento, partiendo desde diferentes zonas, sintiendo cuáles son las influencias desde uno u otro lado, desde el centro a la periferia, desde una zona concreta a las partes más cercanas y  las más lejanas. Permitiendo que el cuerpo vaya abriéndose, si no lo está, a estas interrelaciones naturales.

Por ejemplo:
A-    podemos comenzar movilizando la cabeza en cada uno de los planos. 1- adelante – atrás; 2- izquierda – derecha; 3- Girando a cada lado. Posteriormente, aumentamos el movimiento en cada plano, de modo que se involucre en el movimiento a la columna. Sintamos cómo se transfiere el movimiento de la cabeza a la columna en cada plano. En una tercera fase, podemos combinar en movimiento en los tres planos sintiendo la interrelación columna –cabeza, y permitiendo que esta se desarrolle con libertad.
B-    Otro aspecto a vivenciar puede ser; desarrollar los movimientos de la pelvis y su interrelación con la columna en cada plano de movimiento, siguiendo un proceso similar al desarrollado anteriormente en A., para acabar fusionando los puntos A y B, sintiendo y desarrollando todo el movimiento desde pelvis, columna y cabeza.
C-    Vamos a desarrollar ahora el movimiento de los brazos. Mediante el cierre y la apertura de omóplatos, llevamos el movimiento hacia los brazos, -pasaje de energía-,  realizando las correspondientes rotaciones internas y externas. No nos vamos a fijar aquí en los planos, sino que vamos a ir haciendo estos movimientos llevándolos poco a poco y muy lentamente al principio, hacia todas las direcciones espaciales: adelante, arriba, a los lados, a cada lado, etc., etc. Vayamos sintiendo cómo se relacionan los movimientos de brazos, con pelvis – columna – cabeza y también, el juego de piernas y los cambios de apoyo con el suelo.
D-    Otra vivencia la haremos partiendo de los pies. 1- Vamos a empezar sintiendo los apoyos de los pies con el suelo. Cómo se distribuye el peso del cuerpo a lo largo y ancho de los pies. 2- Traslademos el peso de un pie al otro. 3- Ahora, pasamos el peso de adelante a tras, de talones a dedos y viceversa. 4- Y por último en redondo: adelante – derecha – atrás – izquierda - … Con círculos a la a la inversa. 5-Al realizar los traslados de peso en todas estas direcciones, dejemos que las rodillas se flexionen, que se estiren, encontrando el fluir natural por ellas.
E-    Unamos y combinemos todos estos puntos A – B – C – D. Podemos utilizar la imagen de algas moviéndose desde su raíz, y / o impulsadas por corrientes de agua, donde todo el cuerpo se mueve y participa del movimiento.





[1] Cuerpo en armonía –Leyes naturales del movimiento- J. Benito Vallejo – Ed. INDE Barcelona 2001