jueves, 23 de octubre de 2014

PÉNDULOS DE BRAZOS


Péndulos de brazos 
Joaquín Benito Vallejo
 

  • Llamamos péndulos a los movimientos de balanceo. Los más característicos son los de los brazos. ( Por poner un símil, lo más parecido puede ser el movimiento del columpio, donde se da un impulso para la subida y la inercia en la caída) Pueden realizarse en diversas posiciones pero la más común, principal y clara es la posición erguida. Una vez realizados en esta posición pueden probarse otras.
  • Acciones físicas. Los péndulos propician mucha flexibilidad y soltura, así como amplitud, a la articulación, en el caso de los brazos a la triple  articulación: hombro-omóplato-clavícula, matriz del movimiento de los brazos. Y además relajan.
  • Actitud de comienzo. Para empezar, hemos de procurar dejar el brazo colgando relajado, suelto, similar a un cordón de algodón prendido del hombro, sin tensiones. Como el brazo tiene además otras articulaciones como el codo y la muñeca, el brazo no debe quedar estirado como un palo, sino que sus articulaciones permiten que el movimiento pendular se vea reflejado en ellas provocando ligeros pliegues y extensiones.
  • Planos. Los péndulos de brazos pueden realizarse en los diversos planos del movimiento así como en otras direcciones espaciales como diagonales visualizando los ángulos del prisma –cubo de Laban-. Plano sagital: adelante – atrás. Plano frontal: hacia los lados. Plano transversal: giros adelante atrás, izquierda derecha. En este último caso los péndulos pueden hacerse sin que se mantengan colgando, sino horizontales al suelo, pero la primera opción permite que se abra más la articulación. El movimiento en los diferentes planos posibilita aumentar el juego articular en todas sus posibilidades.
  • Coordinaciones. Los balanceos podemos, -debemos- hacerlos con ambos brazos, y con uno y  otro independientemente. Podemos llevar los 2 brazos iguales o en contra-movimiento, es decir, un brazo en una dirección el otro en la contraria. En el plano sagital sería: un brazo adelante, el otro atrás. En el frontal ambos hacia afuera o hacia adentro. En el transversal sería similar al plano frontal pero nunca de arriba abajo.
  • Respiración. Generalmente, el movimiento pendular de los brazos hace que la respiración se sincronice con él. De modo natural, orgánico, en el plano sagital se inspira al lanzar los brazos adelante arriba y se espira al caer e ir atrás. En otros planos se puede inspirar al ir en una dirección y espirar en la otra.
  • Organicidad. Los péndulos supone un juego orgánico de tensiones y distensiones. La fase de tensión se produce en el impulso, mientras la distensión en la inercia de la caída.
  • Las repercusiones orgánicas –fluidez de la energía- hacia otras partes del cuerpo, también están claras. En los impulsos siempre se tiende hacia el enderezamiento de columna anteroversión pélvica-, mientras que en la caída se va hacia el encorvamiento retroversión pélvica-. Hacia los apoyos con el suelo los pasajes pueden ir de talones a dedos en el plano sagital; de un pie a otro en los planos frontal y transversal. En cuanto a las rodillas pueden producirse flexiones o extensiones y cargas de peso alternativas en una u otra según los planos de movimiento.
  • Direcciones. Los impulsos pueden darse en una dirección o en otra. Lo natural es lanzar en la dirección más orgánica, que es por donde solemos empezar siempre, pero después puede hacerse en otra. En el plano sagital, el impulso natural es adelante arriba. Pero una vez vivenciado esto podemos dar los impulsos hacia atrás. Este modo desarrolla más la fuerza de la zona dorsal, omóplatos, romboides. Dentro del juego agonismo -  antagonismo muscular  abre y estira más los pectorales. En el plano frontal el comienzo natural es dar el impulso hacia el lado contrario con la apertura del omóplato, sin embargo, al trabajar con un brazo solo y también con ambos en contra-movimiento, podemos dar los impulsos hacia afuera, provocando también la fuerza dorsal y el estiramiento pectoral.
  • Ritmo. Los péndulos se someten también a un ritmo orgánico. Son en principio el ritmo natural del balanceo, del columpio o  del acunamiento, de 2, 3 o 4 tiempos.

 Pongamos un ejemplo de movimiento pendular de los brazos en el plano sagital.


PREPARACIÓN

1)    Posición erguida – observación de la verticalidad  del cuerpo –  piernas paralelas, pies a la misma distancia entre sí que las articulaciones de las caderas, es decir las ingles - apoyos con el suelo – repartición del peso – rodillas ligeramente flojas como muelles -pelvis “tendiendo” a la neutralidad, sin demasiada inclinación – cuello estirado, barbilla a cuatro dedos del pecho – brazos colgando sueltos…

2)    Sentir cómo se distribuye el peso del cuerpo a lo largo y ancho de los pies.

3)    Traslados de peso, (adelante – atrás); manteniendo el cuerpo como una línea recta que se inclina sin doblarse por la cintura ni por el cuello.

4)    Aflojamiento de rodillas-muelles, (subidas y bajadas suaves / manteniendo la pelvis neutra, recta, sin hundirse las lumbares.

5)    Levantar un brazo para sentir su peso, e intentar soltarlo desde arriba sin resistencias, soltando, dejándolo caer, relajando, percibiendo sus sacudidas y temblores orgánicos.

6)    Después de varias veces, observaremos las diferencias con el otro brazo. Primera toma de conciencia de las diferencias y de los efectos del movimiento: apertura de la articulación, activación sanguínea, relajación muscular, mejora de la imagen corporal, presencia…

7)    Sacudir tobillos.

8)    Como descarga mayor de las tensiones haremos ligeros rebotes de rodillas, y dejando que los rebotes se transmitan a hombros – brazos.

 

PÉNDULOS DE BRAZOS.

1)    Comencemos dejando el cuerpo relajado en la posición erguida…

2)    Observemos especialmente los brazos colgando sueltos desde la articulación, como cordones del algodón prendidos…

3)    Comenzamos a realizar un ligero balanceo. / Que los brazos vayan de adelante atrás sueltos y relajados ambos igual…

4)    Observamos que damos un pequeño impulso siempre igual hacia adelante arriba. La caída se produce por inercia sin que nosotros queramos…

5)    Vamos aumentando un poco la fuerza del impulso hasta que los brazos lleguen a la altura de la cabeza.

6)    Retengamos un momento los brazos arriba…

7)    Soltamos la fuerza comprobando que los brazos caen sueltos balanceándose libremente a los lados del cuerpo de adelante atrás, durante varias veces hasta que ellos solos se vayan parando…

8)    Demos de nuevo el impulso. Retengamos arriba durante unos segundos….  Dejémosles caer… (integración consciente de la fase de distensión pasiva)

9)    (Observemos: una cosa es dejar caer – no hacer ninguna fuerza / otra bien distinta es tirar – hacer otra fuerza distinta, incluso mayor…) Conciencia del impulso y de la inercia.

10) ¿los brazos caen libremente, balanceándose, sacudiéndose ligeramente sus articulaciones…?

11) Sigamos con los impulsos llevando los brazos por encima de la cabeza hacia la vertical. Dejémosles caer observando que llegan atrás donde hay un tope sobre el que rebotan, momento que utilizamos para volverlos a impulsar de nuevo.

12) Observamos el ritmo natural, orgánico, de los brazos en sus impulsos y caído similar al columpio…

13) Observamos nuestra respiración cómo se acopla al movimiento de modo natural también… (El mantenimiento del ritmo y de la respiración sincronizada no cansa)

14) Dejemos que cuando los brazos se caen, las rodillas se aflojen también como hacíamos en el punto 4 de la preparación anterior. Al impulsar los brazos arriba las rodillas se estiran. Al caer se doblan.

15) Sincronicemos el rebote de las rodillas con los impulsos de los brazos… Coordinación en sincronía orgánica de brazos y piernas en el movimiento.

16) Sigamos observando: en la subida, la pelvis se inclina ligeramente hacia adelante / anteroversión / –las lumbares se hunden o arquean-. Mientras que en la caída la pelvis se inclina ligeramente hacia atrás / retroversión / -las lumbares se ensanchan-, pero no excesivamente.

17) Si estamos trabajando en grupo, estableceremos un ritmo grupal. Toma de conciencia como grupo.

18) Siguiendo con el ritmo, al caer los brazos, vamos a dejar que se balanceen abajo tres veces y a la cuarta los lanzamos a la vertical.  Con ello establecemos una medida, - estructura o compás- de 4 tiempos.

19) Cuando queramos podemos volver al ritmo del principio, o combinar.

20) En las caídas las manos pueden ir llegando más abajo hasta llegar al suelo. Desde ahí el impulso ha de ser mayor para llegar a la vertical. Pero es importante ahora que el impulso se dé desde la pelvis por retroversión –no hundir las lumbares en el impulso- y por el empuje de los pies contra el suelo y el rebote de rodillas.

21) Vayamos aflojando después tomándonos un descanso.



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