sábado, 31 de enero de 2015

El Arte de Caminar


El Arte de Caminar
Joaquín Benito Vallejo

 
Todos caminamos, pero… ¿Cómo caminamos?

 El niño aprende a caminar hacia los 14 meses. Aprende él solo, no le enseña nadie. Démonos cuenta de este detalle. APRENDE ÉL SOLO. Como todo en la vida lo aprende únicamente uno mismo, sin que nadie se lo enseñe. Y LO APRENDE, HACIÉNDOLO. Lo enseña la acción, la experiencia, la vivencia. –De la acción al pensamiento, Wallon-  Después vienen los padres, los profesores, los curas, los gobiernos, tratándonos de enseñar lo que tenemos que hacer. La enseñanza y la educación lo único que  han de hacer es estimular, no obligar a hacer o  impedir hacer.

 
El niño aprende a caminar porque nace con unas capacidades innatas para ello, solo tiene que ponerlas en marcha. Y las pone en práctica él solo, sin que nadie le estimule o le obligue a ello. Al contrario, se “lo pide el cuerpo”. Es su propio desarrollo el que le conduce ahí de una manera placentera, como no puede ser de otra manera, porque el caminar forma parte importantísima del movimiento y éste es una necesidad vital, no solo del ser humano, sino de todo ser vivo animado, animal.

 
Antes de llegar a caminar pasa por varios procesos que le conducen a la meta. –Ontogénesis-  Otra “mala enseñanza” de los padres, es solo pretender y obligar a llegar a la meta, -el caminar-, sin haber recorrido antes el camino, o el proceso que le llevará a ella. El proceso es un desarrollo sensorial, perceptivo, de control postural, de equilibrio, de coordinación, etc., como es voltearse, arrastrarse, gatear, levantarse, caerse, equilibrarse, impulsarse….  De fortalecimiento y colocación de las diversas zonas corporales. De empoderamiento personal.

 
Caminar erguido, manteniendo la verticalidad,  propio del ser humano, es la consecución de millones de años de la evolución de los organismos vivos. -Filogénesis- Consecución que va en relación con otras adquisiciones humanas, depende de ellas  y las favorece, por ejemplo, la utilización de las manos como herramientas para ejercer todo tipo de acciones y la consiguiente amplitud de la capacidad craneal y cerebral.

 
El caminar se corresponde con la adquisición de la verticalidad, imprescindible. Ajustes neuromusculares, fortalecimiento de la musculatura vertebral. La verticalidad implica el vencimiento de la gravedad, la adaptación a ella mejor dicho. Estar de pie, estar sobre la tierra, enraizado y liviano, fuerte y flexible. Con el tono justo, equilibrado, armónico. Caminar “bien” es una armonía pura. Es un arte a la sensorialidad, la percepción, la  contemplación… Pero ese arte conseguido en la mayoría de los niños se va perdiendo con la adultez, como todo arte y capacidad constreñido por la educación y el trabajo, por el dejar de ser uno mismo como una losa que nos aplasta. El arte de caminar se vuelve una pesada carga. La gravedad nos vence. El cuerpo es una pesadumbre. El movimiento un escozor. ¿Podremos librarnos, “liberarnos” de esta servidumbre?

 
Pongámonos a ello. Como “ejercicio” la acción de caminar es el más completo que pueda concebirse. Se pone en marcha todo el entramado corporal anatómico-fisiológico, huesos músculos articulaciones y órganos. Un movimiento global de todo el cuerpo en equilibrio y coordinación de unas  zonas con otras.

 
El caminar sensorial y consciente, relajado, desfrutando del paseo, irradiando presencia y armonía es un arte. El arte del todo orgánico. Donde la totalidad del cuerpo y cada una de sus partes en interrelación se comunican.

 
Vivenciaremos y analizaremos el papel de cada zona por separado: pies – apoyos – traslado del peso – impulsos- / rodillas / caderas / pelvis / columna / omóplatos – brazos / cabeza / respiración /  Qué es lo que hace y debe hacer cada zona / qué interrelaciones se producen / Qué coordinaciones – qué contra movimientos – / Dé donde nace el movimiento – cómo se transmite – Las sensaciones – percepciones – la consciencia – el disfrute de caminar–.

 
Un cuerpo es vida – más que fisiología – en él se refleja el estado de ánimo – el estímulo para vivir – la forma como caminamos refleja ese ánimo – la relación con la gravedad – la contención – el tempo… pero la forma en que caminemos puede suscitar y modificar el estado de ánimo. (La relación de las emociones con el caminar podemos dejarlo para otro capítulo)

 
Foto del grupo Artesanato -Dirección Mercedes Ridocci- en la obra:
CIVITAS
“Re-aprendiendo” a caminar. –Síntesis del proceso-