Cuerpo en armonía - Movimiento Orgánico - LEYES NATURALES DEL MOVIMIENTO

Cuerpo en armonía - Movimiento Orgánico - 

LEYES NATURALES DEL MOVIMIENTO (Introdución)

Joaquín Benito Vallejo

 

                Cuando decimos “orgánico”, utilizamos este concepto como sinónimo de natural. Orgánico, organismo y organización tienen la misma raíz. El organismo es la vida organizada según leyes naturales. Podríamos entonces decir que el movimiento orgánico es aquel que transcurre y se manifiesta de manera natural.
                Lo natural, a su vez, es aquello que forma parte de la naturaleza, desde el principio de la vida. En la vida misma están impresas leyes anteriores a ella que forman parte del universo....
                
                ...El movimiento, como uno de los comportamientos vitales más determinantes, debe estar regido por ese equilibrio entre organismo  -estructura corporal- y ambiente social, desarrollándose según leyes naturales. En la medida en que se escape a ese equilibrio, se distorsionan y deterioran a su vez tanto la estructura corporal como su funcionamiento general.
                Consideramos y definimos al movimiento orgánico, como el resultado del libre fluir de una energía que se transmite por el conjunto del cuerpo, regándole y activándole, lo que se manifiesta como una movilización encadenada, armónica y rítmica de las diferentes zonas corporales por donde el flujo energético va transcurriendo.
                Esa energía fluye, como la fuerza del agua que brota de un manantial y va abriéndose camino hacia el mar según leyes naturales, construyendo su propio cauce con el paso del tiempo, en relación con las características del terreno.

                La fuerza del movimiento, en su adaptación vital a las condiciones espaciales y gravitacionales del medio ha ido organizándose llevada por leyes naturales, encaminándose al mayor grado de equilibrio y de economía. A la vez ha ido construyendo su propio cauce anatómico óseo-muscular-articular que de forma óptima le conduce por el terreno corporal y le proyecta al mar del entorno social, permitiéndole desenvolverse en él y expresarse como ser.

                Estructura corporal y movimiento se hacen el uno por y para el otro, se potencian o condicionan mutuamente. Las leyes que han determinado el movimiento orgánico, han definido a la vez el órgano para llevarlo a cabo: -la estructura corporal correcta ajustada igualmente a leyes naturales-, posibilitando la óptima expresión del movimiento.

                La estructura corporal humana ha adquirido filogenéticamente las propiedades naturales para poder canalizar y proyectar “orgánicamente” la energía cinética. El movimiento orgánico, podemos observarlo en los niños, de manera global, en bruto, sin pulir ni refinar aún y puede observarse hasta la vejez si la persona se ha mantenido sana, espontanea y equilibrada, si no ha sido desnaturalizada por la negativa influencia de la educación, los hábitos, la rutina y la forma de vida en general.
                La sociedad debe potenciar y desarrollar esa actitud natural, estimularla, educarla, refinarla y cultivarla ontogénicamente, en ningún caso inhibirla ni bloquearla. Si limitamos el movimiento, restringiéndolo a unas determinadas pautas, estamos mermando las capacidades del instrumento corporal. Si impedimos el movimiento, el instrumento se anquilosa y atrofia llegando a hacerse inservible.

                Gran parte de los factores que determinan el movimiento orgánico  conducen al ahorro de energía y al menor desgaste de la estructura corporal. Cuanto menor desgaste se produzca más se retrasa el envejecimiento -aunque a nosotros lo que más nos interesa no es aumentar la duración de la vida, sino sobre todo mejorar su calidad-. Tanto la calidad y la duración de la vida suponen mantenerse activos sufriendo el menor desgaste -la inactividad  envejece aun más-. ¿Cómo se puede lograr esto? Consiguiendo realizar la actividad con el mayor ahorro de energía, utilizando la tensión mínima.

                El movimiento orgánico no es más que la manifestación natural, vital y primordial, de un cuerpo equilibrado y armónico en su conjunto, que se ajusta a una serie de leyes, las cuales, actuando interligadamente lo posibilitan.
                Este conjunto de leyes es el que vamos a exponer a continuación.