¿Qué define al
Movimiento Orgánico?
¿qué le
diferencia de las demás técnicas o metodologías
corporales?
En Cuerpo en
armonía
así como en otros artículos, hemos expuesto y mencionado las leyes naturales
–orgánicas- del movimiento. Todas ellas enmarcan las reglas que definen y hacen
que el movimiento se desarrolle orgánicamente.
¿Pero habría
alguna de estas normas que lo definiera de modo que se viera claramente su
identidad y diferenciación respecto de
otras técnicas corporales, aunque sin embargo, pudieran compartir alguna de las
leyes naturales?
Hay un aspecto
que ninguna otra técnica desarrolla, al menos de manera consciente. Este es quizá,
las relaciones que de modo natural –orgánico- se establecen entre todas y cada
una de las partes del cuerpo al realizar un movimiento.
Sabemos que
todo lo que ocurre en una zona repercute en las demás en mayor o menor medida,
dependiendo de si la zona es periférica o central.
Desde la periferia la
influencia es menor, mientras que es mayor si se realiza desde el centro: la pelvis, considerada el
centro energético del movimiento.
Pero aunque la influencia sea más sutil,
también desde la periferia, pies o cabeza, se puede notar su influenza.
Esta
influencia la denominamos pasaje de energía o de movimiento, o también
recorrido del movimiento dentro del cuerpo.
Ello quiere decir sencillamente que el movimiento se transmite de modo natural
desde la zona donde se ha iniciado el movimiento hacia las demás zonas.
Este
recorrido del movimiento es natural, orgánico, basándose en leyes naturales, *
físicas, leyes de la energía y de la fuerza de gravedad a las que el cuerpo
humano está sometido.
Cuando esa influencia no se produce, una de las causas es
que la energía del conjunto del cuerpo no es la adecuada.
El pasaje de
energía significa economía de esfuerzos, dejar que unas zonas rieguen a otras,
disfrutar del movimiento global.
Basándonos
en los planos en que el movimiento puede ser realizado, los recorridos del
movimiento por el conjunto del cuerpo son distintos, las respuestas orgánicas
de las diferentes zonas es también variada.
También es distinta la respuesta
dependiendo de la posición en la que se encuentre el cuerpo: erguida, acostada,
sentada, etc., etc.
También
varían las influencias si se permanece en una postura estática o estamos desplazándonos.
En el plano
sagital -movimientos de adelante –
atrás, abajo – arriba-, los movimientos de la pelvis son anteroversión y
retroversión. La influencia de estos movimientos en la columna son con una
curvatura hacia adelante o hacia atrás; la cabeza, en la vertical vendría
adelante, mientras que en la horizontal sería hacia atrás; hacia las piernas,
la retroversión las flexiona, mientras que la anteroversión las estira. Los
omóplatos se abren o se cierran produciendo a su vez, la rotación externa o
interna de los brazos. Los pies tenderían a una flexión o a una extensión. El
peso del cuerpo en la vertical va de dedos a talón. El cuerpo se mantiene en la vertical
repartiendo sus masas en torno al eje.
Aunque hay diversos matices, en general, la retroversión
produce un movimiento de repliegue –centrípeto- mientras que el de
anteroversión, el movimiento contrario, de expansión –centrífugo-.
En el plano
frontal -movimientos de izquierda –
derecha y arriba – abajo-, la pelvis bascula hacia izquierda o derecha,
produciendo en la columna arcos laterales a un lado o al otro, que se prolongan
hacia la cabeza y hacia los pies. El peso en vertical va de un lado al otro.
Los omóplatos pueden abrirse, cerrarse o contramoverse, así como los brazos pueden
realizar rotaciones internas, externa o contrarias.
En el plano
transversal -movimientos de rotación a
cada lado-, la pelvis gira adelante y atrás produciendo en la columna rotaciones
de mayor o menor grado, como un ligero movimiento en espiral. Así pues, la
cabeza gira en el mismo sentido finalizando el movimiento nacido en la pelvis.
Todas estas
influencias han de ser vividas en el movimiento, dejando que se desarrollen de
modo natural.
Una cosa es esta y otra muy distinta, intentar realizar estas
relaciones de modo mental, sin haberlo sentido, ni vivido, ni integrado a
través del movimiento, sino solo con la idea de que deben ser como se han descrito.
Debemos experimentar todo desde el movimiento, partiendo desde diferentes
zonas, sintiendo cuáles son las influencias desde uno u otro lado, desde el
centro a la periferia, desde una zona concreta a las partes más cercanas y las más lejanas. Permitiendo que el cuerpo
vaya abriéndose, si no lo está, a estas interrelaciones naturales.
Por ejemplo:
A-
podemos comenzar movilizando la cabeza en
cada uno de los planos. 1- adelante – atrás; 2- izquierda – derecha; 3- Girando
a cada lado. Posteriormente, aumentamos el movimiento en cada plano, de modo
que se involucre en el movimiento a la columna. Sintamos cómo se transfiere el
movimiento de la cabeza a la columna en cada plano. En una tercera fase,
podemos combinar en movimiento en los tres planos sintiendo la interrelación
columna –cabeza, y permitiendo que esta se desarrolle con libertad.
B-
Otro aspecto a vivenciar puede ser;
desarrollar los movimientos de la pelvis y su interrelación con la columna en
cada plano de movimiento, siguiendo un proceso similar al desarrollado
anteriormente en A., para acabar fusionando los puntos A y B, sintiendo y
desarrollando todo el movimiento desde pelvis, columna y cabeza.
C-
Vamos a desarrollar ahora el movimiento de
los brazos. Mediante el cierre y la apertura de omóplatos, llevamos el
movimiento hacia los brazos, -pasaje de energía-, realizando las correspondientes rotaciones
internas y externas. No nos vamos a fijar aquí en los planos, sino que vamos a
ir haciendo estos movimientos llevándolos poco a poco y muy lentamente al
principio, hacia todas las direcciones espaciales: adelante, arriba, a los
lados, a cada lado, etc., etc. Vayamos sintiendo cómo se relacionan los
movimientos de brazos, con pelvis – columna – cabeza y también, el juego de
piernas y los cambios de apoyo con el suelo.
D-
Otra vivencia la haremos partiendo de los
pies. 1- Vamos a empezar sintiendo los apoyos de los pies con el suelo. Cómo se
distribuye el peso del cuerpo a lo largo y ancho de los pies. 2- Traslademos el
peso de un pie al otro. 3- Ahora, pasamos el peso de adelante a tras, de
talones a dedos y viceversa. 4- Y por último en redondo: adelante – derecha – atrás
– izquierda - … Con círculos a la a la inversa. 5-Al realizar los traslados de
peso en todas estas direcciones, dejemos que las rodillas se flexionen, que se
estiren, encontrando el fluir natural por ellas.
E-
Unamos y combinemos todos estos puntos A – B
– C – D. Podemos utilizar la imagen de algas moviéndose desde su raíz, y / o
impulsadas por corrientes de agua, donde todo el cuerpo se mueve y participa del
movimiento.
Cuerpo en armonía –Leyes naturales del movimiento-
J. Benito Vallejo – Ed. INDE Barcelona 2001