Encerrado en una habitación,
Secuestrado, preso, amordazado.
No hay nadie que pueda salvarme,
aunque quisiera, no puedo hacer nada.
Los muros son imbatibles.
La puerta está sellada a cal y canto,
contra todo pronóstico y pretensión.
No hay nada que hacer.
La llave está en la cerradura, por dentro,
se puede ver, está al alcance de la mano.
Pero no puedo tocarla.
Me razono con todo detalle lo fácil que es girar la llave y abrir la puerta, quedando libre por fin de toda atadura.
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