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lunes, 10 de agosto de 2020

EQUILIBRIO ENTRE LOS CENTROS ENERGÉTICOS

 EQUILIBRIO ENTRE LOS CENTROS ENERGÉTICOS: PÉLVICO Y ESCAPULAR.

 


(Acercamiento a la posición correcta erguida. - Localización de los centros energéticos pélvico y escapular. -Verticalidad. - Conceptos de retroversión y anteroversión pélvicas. - Conceptos de apertura y cierre de omóplatos y de las correspondientes rotaciones de brazos, externa e interna) -ver Cuerpo en armonía - p.178 ej. 139 y 140-.


a.    El centro energético principal es el pélvico, situado en el punto intermedio entre el ombligo y el pubis. / el útero / Desarrollo de la conciencia de ese centro. Suele estar desconocido, caído, sin la fuerza necesaria que equilibra la pelvis, manteniéndola en la verticalidad.


b.    El otro centro energético que veremos después es el correspondiente al cinturón escapular. Este requiere una cierta fuerza en los omóplatos -cierre- y en las vértebras dorsales, que equilibran el tórax abriendo el pecho. -También suele ser bastante desconocido-.


c.    Entre ambos centros energéticos se mantiene el equilibrio de la columna vertebral y del cuerpo en general. El 1º situado adelante abajo, requiere una cierta tensión de los abdominales y abre compensatoriamente las lumbares. El 2º sitúado atrás arriba con una cierta fuerza de los músculos dorsales que cierran los omóplatos y abren el pecho. De este modo se equilibra la zona inferior con la superior y con ello el conjunto del cuerpo. Hay que tener consciencia de estos centros al estar de pie, sentados y al caminar, para que la columna se mantenga erguida equilibrada, sin descompensaciones. 

   La falta de consciencia y del tono justo, acarreará a la larga, problemas en la columna. Problemas de salud y de presencia y elegancia corporal.


d.    Para comenzar a tomar consciencia de la pelvis, nos la tocamos localizando huesos: iliacos hacia el pubis -abajo adelante- y hacia arriba atrás – unión con el sacro y desde este con el coxis. 

    El suelo pélvico delimitado por los isquiones a los lados, el coxis atrás y el pubis adelante, formado un rombo.  

    La musculatura se delimita por la del ano, genitales y uretra. 

    Los movimientos de la pelvis en el plano sagital -adelante–atrás- mantienen activos y vivos esos tejidos. 

    Para que la pelvis se mantenga en la vertical, el suelo pélvico ha de estar situado en la horizontal.


e.    Movimientos con manos en pelvis, izquierda en sacro – coxis / derecha en vientre / retroversión = estiramiento del psoas atrás + contracción abdominales adelante – juego agonistas antagonistas / anteroversión lo contrario de retroversión. (En lenguaje vulgar decimos meter -retroversión- y sacar -anteroversión- el culo)


f.     Colocación y movimientos básicos de la pelvis: retro / antero / Repercusiones hacia columna y pies. Retroversión = inclinación de los iliacos hacia atrás / Anteroversión = inclinación hacia adelante. Se puede hacer el movimiento de la pelvis independizándolo del resto del cuerpo o lo podemos hacer de modo que se transmita a todo el cuerpo hacia los pies y la cabeza a través de la columna.


g.    Centro escapular. Lo localizamos mediante el movimiento de la articulación formada por tres huesos: clavícula, húmero y omóplato y centrándolo en los omóplatos. (Nos los tocamos para percibirlos mejor) El movimiento de omóplatos lo definimos como abrirlos - separarlos de la columna- y cerrar -acercarlos a la columna. Su posición correcta es más bien cerrados, habiendo entre ellos unos 7 centímetros. Ahí radicaría el centro energético. Si los cerramos más influye en las lumbares hundiéndolas, provocando una anteroversión pélvica y desequilibrando ese centro. Por el contrario, si los separamos más de la cuenta, la zona dorsal se achepa.  

    El cierre de omóplatos provoca la rotación externa de los brazos, si canalizamos la energía hacia las manos. 

    La apertura de omóplatos lo contrario, la rotación interna de los brazos.


    Hacemos diferentes variaciones de los movimientos de brazos para después hacer una secuencia de movimiento involucrando a todo el cuerpo y jugando con la tensión y la distensión
(1) cierre de omóplatos + rotación externa de brazos llevándolos por detrás hacia la vertical. Bajada por el mismo camino aflojando la tensión. Desde la vertical bajamos después por delante -trabajando previamente un poco el aflojamiento desde manos, con la imagen de languidecer, y así llegamos a realizar un pequeño derrumbamiento de la columna con la bajada de los brazos hacia las rodillas. Subida de brazos + enderezamiento de columna + subida de tensión – bajada por detrás con aflojamiento.  Repetimos de adelante atrás y viceversa. 

(2) Movimientos de brazos de adelante atrás y viceversa combinando rotaciones internas con externas, involucrando a todo el cuerpo y jugando con la tensión y la distensión. (3) combinación de (1) y (2) jugando libremente con ello

viernes, 30 de junio de 2017

Equilibrio entre agonistas y antagonistas

Equilibrio entre agonistas y  antagonistas. (5ª ley del Movimiento Orgánico)

En todo movimiento encontraremos actuando dos grupos musculares, unos estirándose y otros flexionándose. El haz muscular directamente implicado en la realización del movimiento, el que realiza la contracción, se llama agonista. A la vez hay otro grupo de músculos realizando la acción contraria: estirándose. Este haz muscular es el antagonista, actúa contrarrestando la acción del primero. Sin la resistencia  del antagonista, el agonista no tiene razón de ser. Entre ambos ha de existir un equilibrio. Esto significa complementación. La interacción de los complementarios, la unidad de los contrarios. Se encuentran en todos los órdenes de la naturaleza. El movimiento equilibrado supone un equilibrio de fuerzas. A la fuerza de un músculo se opone otro realizando una contrafuerza del mismo grado. La resistencia y el alargamiento del antagonista ha de ser inversamente proporcional a la flexión y al acortamiento agonista. El antagonista ha de tener la capacidad de alargarse en el grado que necesita el agonista para acortarse y la resistencia adecuada para que no se acorte más de lo conveniente. El desequilibrio  entre agonistas y antagonistas se produce cuando los agonistas quedan demasiado acortados y con poca capacidad de estirarse y los antagonistas demasiado alargados, sin la capacidad de contraerse. Con ello se produce también un desequilibrio tónico. Unos músculos quedan demasiado tensos, y otros por el contrario, demasiado flojos. Otro desequilibrio más se produce en la estructura desalineando los huesos.

            Ello viene producido por una práctica inadecuada donde se infravalora el papel de los antagonistas y se concede una excesiva importancia a los agonistas. La optimización de las funciones ha de  proporcionarse por el equilibrio, consistente en considerar a ambos aspectos las dos caras de una misma moneda sin menospreciar a uno de ellos. Para ello, agonistas y antagonistas deben intercambiar su papel alternativamente, donde los flexores se alargan y los extensores se acortan. En ese intercambio permanente de papel, ambos grupos musculares serán siempre fuertes y flexibles a la vez.

            Pongamos un ejemplo con los músculos pectorales y dorsales. Si están equilibrados se mantiene bien emplazada la caja torácica. Cuando los dorsales pierden su fuerza y se estiran demasiado, los pectorales quedan contraídos y sin flexibilidad. También puede ser explicado a la inversa. El desequilibrio crónico dará como resultado una cifosis dorsal y un estrechamiento de la caja torácica que impide el buen funcionamiento de los órganos internos: corazón y pulmones con sus respectivas funciones: circulación y respiración.

La caída de la pelvis adelante es otro ejemplo de desequilibrio entre agonistas y antagonistas en donde los músculos abdominales se han quedado flojos y los lumbares contraídos.

            Para favorecer el equilibrio entre agonistas y antagonistas hemos de trabajarlos  -contraerlos y estirarlos-alternativamente. En el caso en que un haz de esos músculos tenga una deficiencia, hemos de posibilitar su recuperación. Si unos músculos están acortados, hay que favorecer su estiramiento. Si por el contrario están alargados  hemos de facilitar su acortamiento.